El Tribuno

Aplausos de Bolsonaro y Trump

Por Alessandra Corrêa y Marcia Carmo BBC News Brasil

Desde que Javier Milei conmocionó a Argentina con su inesperada victoria en primarias, analistas de todo el mundo comenzaron a resaltar los puntos en común entre su trayectoria y las de Donald Trump y Jair Bolsonaro, dos líderes a los que el presidente electo dice admirar.

“Haz que Argentina vuelva a ser grande”, le escribió Trump en la red social Truth. Por su parte, Bolsonaro dijo en X: “La esperanza vuelve a brillar en América del Sur” y concluyó saludando a Trump, que pretende presentarse nuevamente a la Casa Blanca el próximo año: “Que estos buenos vientos lleguen a Estados Unidos y a Brasil para que la honestidad, el progreso y la libertad vuelvan a todos nosotros”.

Los tres se presentan como “outsiders” y ganaron popularidad con un discurso antisistema y antiélites, y el uso de las redes sociales para conectarse directamente con sus bases.

La narrativa “antisistema” incluye el mensaje de que -los tresson los “salvadores” que solucionarán los problemas del país, porque están mejor formados, pero también porque rescatarán un pasado supuestamente mejor que el actual.

Ni Bolsonaro ni Milei tienen una estructura de partido como la de Trump, pero son similares en la forma en que utilizaron las redes sociales para conectarse directamente con su base de votantes y luego captar la cobertura de la prensa.

Milei se ganó el fervor de sus seguidores con declaraciones estridentes. Calificó el cambio climático de mentira socialista, prometió “dinamitar” el Banco Central del país y dolarizar la economía, calificó de excremento” a la moneda local y al papa Francisco de “malvado”.

Los votantes de los tres están fuera de la política tradicional, sienten que no tienen lugar, que los políticos no los escuchan y necesitan a alguien que se presente como un outsider.

Milei se presenta como anticomunista. Igual que Jair Bolsonaro. Ambos, junto con Trump, se posicionan en contra de las ideas y políticas de la izquierda.

Milei y Bolsonaro también tienen similitudes en otros temas importantes para los sectores más conservadores de la sociedad, como las críticas a lo que catalogan como “ideología de género” y la oposición a la despenalización del aborto, ocurrida en Argentina en 2020.

Milei ha declarado que el Estado “simplemente es un obstáculo” y defiende la libertad de mercado. La casi ausencia del Estado defendida por Milei lo diferencia del “proteccionismo de Trump” y de la postura de Jair Bolsonaro que quería un Estado poderoso que promoviera reformas conservadoras.

El argentino no cuenta con el apoyo explícito de los sectores empresariales del país, que temen tanto la implementación de sus propuestas, como la dolarización de la economía y lo que suceda con las relaciones con Brasil y China, países que critica.

En un discurso ante empresarios, Milei afirmó que pondría fin a las obras públicas y fue aplaudido tímidamente.

Milei y Bolsonaro también tienen puntos de contacto en su relación con los regímenes militares pasados de ambos países, una realidad sin paralelo con los Estados Unidos de Trump. En dos debates, el argentino cuestionó el número total de desaparecidos durante la dictadura del país, alegando que no fueron los 30.000 reportadas por organismos de derechos humanos.

Su vicepresidenta, Victoria Villarruel, ha dicho que tiene intención de revisar las indemnizaciones pagadas por el Estado a las víctimas de la dictadura y opina que la ESMA, ahora llamada Espacio de Memoria y Derechos Humanos, debería ser desmantelado y transformado en escuelas. El lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en septiembre.

En Argentina, a diferencia de Brasil, los líderes del régimen dictatorial fueron juzgados en los años 80. Desde 1983, los militares no han tenido una influencia determinante en la política del país (fragmento).

Opinión/

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2023-11-23T08:00:00.0000000Z

2023-11-23T08:00:00.0000000Z

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